Bombas, apagones y ansiedad materna hacen del embarazo un reto para las mujeres ucranianas

La historia de Inna Slavhorodska muestra cómo la guerra en Ucrania pesa sobre las mujeres embarazadas. Ella huyó desde el este y buscó refugio en Alemania, luego regresó a Kharkiv para dar a luz. El artículo explora el aumento de la mortalidad materna, la caída de nacimientos y el daño a hospitales que empuja a parir en condiciones precarias. También describe el miedo y el estrés que viven las gestantes y las víctimas del conflicto, desde las salas de parto improvisadas hasta las líneas de frente. Con testimonios de mujeres y médicos, la historia busca entender sus experiencias y las decisiones que toman ante un conflicto que no da tregua.

  • La guerra aumenta el miedo y el estrés para las embarazadas.
  • La mortalidad materna subió y nacimientos caen.
  • Muchos hospitales quedaron dañados y algunos partos son en sótanos.
  • Las gestantes en el frente tienen menos atención médica y recursos.
  • El estrés de la guerra provoca más abortos y partos prematuros.

Guerra en Ucrania: un peso mayor para las gestantes, con aumento de mortalidad y caída de nacimientos

La guerra en Ucrania ha colocado a las mujeres embarazadas bajo un estrés extremo. Las cifras disponibles muestran un aumento de la mortalidad materna en más de un tercio entre 2023 y 2024, y una caída notable en el número de nacidos. Las infraestructuras médicas han sido dañadas o destruidas y muchos partos ocurren en condiciones precarias, incluso en sótanos. Expertos señalan que el estrés, el desplazamiento y la interrupción de servicios de salud influyen en abortos espontáneos y partos prematuros.

Impacto en la salud materna

Según la Organización Mundial de la Salud y socios de la ONU, la mortalidad materna en Ucrania aumentó en más de un tercio entre 2023 y 2024. Las razones incluyen ataques a instalaciones de salud, estrés extremo y desplazamientos masivos. Informes de campo recabados por la ONU y entrevistas a médicos ucranianos respaldan estas conclusiones.

El conteo de nacimientos también ha caído cada año desde el inicio del conflicto. El año pasado, el país registró alrededor de 168 mil nacimientos, frente a casi 274 mil en 2021. Estas cifras no incluyen Crimea, anexada en 2014, ni territorios ocupados. Expertos señalan que muchos nacimientos de mujeres ucranianas que huyen a Europa no quedan registrados en Ucrania, lo que reduce aún más las cifras oficiales.

El estrés de la guerra, sumado a apagones y desplazamientos, complica los embarazos. Médicos señalan que el conflicto eleva el riesgo de partos prematuros y de abortos espontáneos. Las cesáreas siguen siendo comunes en zonas de combate, cuando los equipos médicos deben actuar entre pausas de bombardeos para reducir riesgos para la madre y el bebé.

En invierno, interrupciones de energía y calefacción obligaron a algunas pacientes a enfrentar temperaturas muy bajas en sus entornos domésticos. En zonas cercanas a la línea de frente, hospitales trasladaron quirófanos y camas a sótanos para sostener la atención, y se implementaron refugios antibombas que funcionaron como salas de parto cercanas a esas áreas de conflicto.

Historias de madres en zonas de combate

Una mujer de 38 años, identificada como Inna, logró salir de la región oriental hacia Alemania durante los primeros días de la invasión y quedó embarazada en ese momento. Tras sufrir un aborto espontáneo a las cinco meses, regresó a Kharkiv, quedó nuevamente embarazada y dio a luz en enero por cesárea. Al día siguiente, el hospital recibió un nuevo ataque de drones pero madre y recién nacido quedaron a salvo.

En Kharkiv, otra joven, Anastasia, enfrentó el miedo a las explosiones durante el embarazo. Para afrontar el ruido constante, recurrió a un ritual en el que se escondía en un baño, se cubría y gritaba para liberar la tensión. La ciudad enfrentó cortes de electricidad y temperaturas muy bajas, lo que obligó a otras madres a vestir varias capas y a buscar refugio temporal.

Una paramédica de 31 años, Iryna, dio a luz a una niña sana en enero tras laborar en la primera línea evacuando heridos, incluso cuando drones sobrevolaban la zona. Ella y su marido, ambos en el ejército, ya tenían dos hijas y discutían la decisión de formar una familia pese a la guerra.

En el noreste, centros médicos en zonas de frente reportan más partos prematuros y complicaciones. En Sumy, la tasa de prematuridad en 2023 fue mayor que en 2021, cuando era de alrededor de 2,9%, para subir a cerca del 5,5%. En Kharkiv, los responsables señalan que el estrés, la ansiedad y la presión arterial alta han asociado los partos prematuros con las condiciones creadas por la guerra.

En la región de Zaporiyia, médicos señalan que los recién nacidos presentan más problemas como ictericia y bajo peso. Una madre de 39 años dio a luz a gemelos por cesárea luego de que su bolsa se rompiera prematuramente a 32 semanas. El hospital ya había sufrido un ataque, y una gestante falleció en circunstancias relacionadas con un ataque anterior en el mismo centro.

Otra historia muestra a Olena, de 25 años, quien vivió la pérdida de un embarazo durante la ocupación de su ciudad natal en 2022. Al regresar a Kharkiv, recibió una cesárea de emergencia en enero al presentar debilidad y contracciones. Su hija Sofiia nació con hipoxia y una arritmia en los latidos fetales, pero sobrevivió tras permanecer en la unidad de cuidados intensivos.

Infraestructura médica y condiciones de parto

Las maternidades en varias ciudades han visto reducida su capacidad. Reportes de campo indican que muchos hospitales carecen de personal y equipo para atender adecuadamente a mujeres embarazadas, especialmente en áreas de alta tensión. En zonas cercanas a la línea de frente, las Naciones Unidas ayudaron a adaptar refugios antibombas para funcionar como salas de partos provisionales para atender a las pacientes más vulnerables.

Los médicos señalan que las gestantes que sirven en el Ejército enfrentan condiciones singulares. Las prendas militares disponibles no se ajustan a una barriga en crecimiento y la atención prenatal puede verse limitada por la falta de recursos y personal especializado en zonas de conflicto.

Conclusión

La historia de la guerra en Ucrania revela que las gestantes enfrentan un peso extremo para su salud y la de sus hijos. En su núcleo, se destacan los costos humanitarios: el aumento de la mortalidad materna, la caída de los nacimientos y el deterioro de la infraestructura hospitalaria, que obliga a partos en condiciones precarias y, a veces, en sótanos o refugios improvisados. El papel del estrés, del desplazamiento y de la interrupción de servicios de salud se traduce en mayor riesgo de partos prematuros y abortos espontáneos, afectando tanto a las madres como a los recién nacidos.

Sin embargo, el relato también subraya la resiliencia de las gestantes y del personal médico, que han adaptado refugios antibombas para funcionar como salas de parto y han continuado brindando atención pese a las amenazas. Esto señala la necesidad de una atención materna protegida incluso en zonas de conflicto y la urgencia de una respuesta internacional que refuerce hospitales dañados, asegure personal y suministros, y registre de manera más precisa la realidad de los nacimientos.

En medio de la adversidad, la historia llama a la acción: promover la protección de las gestantes, garantizar su acceso a cuidados prenatales, y sostener a las comunidades que sostienen a las madres y a sus hijos. La atención a la salud materna no puede perderse de vista cuando la guerra continúa.

Preguntas frecuentes

– ¿Cómo afecta el estrés de bombas y apagones a un embarazo en Ucrania?

El miedo y el insomnio elevan el riesgo de aborto espontáneo y parto prematuro. La madre está agotada y asustada.

– ¿Qué condiciones enfrentan las madres en hospitales dañados o en sótanos?

Muchos partos ocurren en sótanos o salas improvisadas. Falta equipo, anestesia y electricidad.

– ¿Qué soluciones se usan para hacer partos más seguros durante la guerra?

Se abren refugios antibombas con salas de parto cerca de la lucha. Cesáreas a veces se hacen para evitar riesgos.

– ¿Cómo ha cambiado la cantidad de nacimientos en Ucrania desde el inicio de la guerra?

Los nacimientos caen cada año. Muchas madres registran a sus bebés fuera de Ucrania y la cifra total baja.

– ¿Qué ayuda internacional llega para las embarazadas?

ONU y aliados levantan refugios con salas de parto y transfieren apoyo médico a hospitales dañados.