Este artículo presenta a Jim Burkhard, quien dirige la investigación global sobre petróleo, y explica cómo la crisis energética redefine el panorama para países y empresas. El foco es el cierre del Estrecho de Ormuz y sus efectos en la producción y exportación de petróleo. Estados Unidos exporta más y se beneficia de precios altos, mientras que diversos países del Golfo sin rutas alternativas enfrentan pérdidas. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos invirtieron en oleoductos que evitan el estrecho y mitigaron daños. Rusia también se beneficia de los precios elevados, aunque enfrenta desafíos fuera de su control. En el Golfo, quienes no controlan el estrecho resultan más vulnerables. El artículo utiliza datos de S&P Global y Argus para explicar quién gana y quién pierde y qué podría venir después.
- Cierre de Ormuz cambia quién vende petróleo y a qué precio.
- Estados Unidos gana más exportando petróleo y combustibles.
- Rusia se beneficia por precios altos, pese a la guerra y sanciones.
- Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos aprovechan oleoductos alternativos.
- Países del Golfo sin rutas extras enfrentan más daño y buscan nuevos oleoductos.
Crisis energética global redefine el mercado del petróleo ante bloqueos y rutas alternativas
Impacto global y tendencias iniciales
Una confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán desencadenó la peor crisis energética de la era reciente. La producción y la exportación de petróleo se redujeron y los precios se incrementaron, impulsados en parte por el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz. Estados Unidos, que no cuenta con una petrolera estatal dominante, logró aumentar sus exportaciones de petróleo, diésel y otros combustibles, amortiguando la caída mundial de suministro. En contraste, los países del Golfo sin rutas alternas enfrentaron caídas en sus volúmenes de venta, lo que afectó sus ingresos.
Según un análisis de The New York Times basado en datos de S&P Global Energy Commodities at Sea y Argus Media, las ventas marítimas de petróleo y productos relacionados fueron las más impactadas por el cierre del estrecho. El informe destaca que quienes podían desviar su crudo mediante oleoductos a puertos fuera del estrecho se beneficiaron, mientras que quienes dependían de Ormuz sufrieron mayores pérdidas.
Repercusiones por región y actores clave
El informe señala que Estados Unidos emergió como el mayor exportador, compensando parte de la pérdida global. Los ingresos adicionales, sin una estatal petrolera que reparta la riqueza, tienden a favorecer a las grandes compañías y a los inversores a través de valorizaciones de acciones y dividendos. También se adelantó una mayor recaudación para gobiernos estatales y propietarios de tierras que permiten perforaciones.
Rusia logró capitalizar el repunte de precios globales del petróleo, no tanto por subir sus volúmenes, sino por vender a precios más altos. En un movimiento político, Estados Unidos suspendió temporalmente parte de las sanciones a crudo ruso en marzo, lo cual facilitó mayores ingresos para ese país. A inicios de abril, el petróleo ruso exportado desde el Golfo de Finlandia alcanzó niveles cercanos a los 120 dólares por barril, una cifra muy superior a la de antes del conflicto. Aun así, Ucrania intensificó ataques contra infraestructura petrolera para limitar la rentabilidad de Moscú.
Entre los grandes productores del Golfo, las consecuencias variaron. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) mostraron resiliencia gracias a inversiones previas en oleoductos que sortean Ormuz, una protección cara que ahora resulta rentable. Aunque las exportaciones de Arabia Saudita cayeron en más de 150 millones de barriles respecto al año anterior, sus ingresos por ventas aumentaron en varios miles de millones de dólares. Irán también sostuvo un desempeño razonable durante la primera mitad de abril, pero sus exportaciones se desplomaron tras nuevas restricciones navales de Estados Unidos. Países cercanos que carecen de control sobre Ormuz o de rutas alternativas, como Irak, Kuwait y Qatar, enfrentaron caídas significativas y presiones económicas mayores.
Rutas alternativas y costos de diversificación
Autoridades de varios países del Golfo estudian la construcción o ampliación de oleoductos que eviten Ormuz. Sin embargo, estos proyectos requieren inversiones de miles de millones de dólares y llevan años de desarrollo. En el corto plazo, la dependencia de Ormuz persiste para muchos actores de la región, manteniendo una vulnerabilidad ante posibles nuevos cierres o restricciones.
La revisión de la situación muestra que quienes ya contaban con infraestructuras para desviar el crudo han mitigado mejor el daño. En el Golfo, la experiencia de Saudí y los EAU subraya la importancia de estas inversiones, incluso cuando su coste es elevado. En el futuro próximo, el control o la reapertura de Ormuz jugarán un papel decisivo en la recuperación de los países y en la dinámica de precios a nivel mundial.
Conclusión
El análisis concluye que la crisis energética ha redefinido el mapa mundial del petróleo, subrayando la vulnerabilidad de quienes dependen de Ormuz y la ventaja de quienes pueden desviar crudo mediante oleoductos. Estados Unidos emerge como el mayor exportador y como beneficiario de precios altos, mientras Rusia capitaliza esos precios pese a tensiones geopolíticas. En el Golfo, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos demuestran resiliencia gracias a inversiones previas que evitan Ormuz; sin embargo, países sin rutas alternativas sufren caídas de exportaciones e ingresos. La inversión en infraestructura de transporte energético, aunque costosa, se presenta como una estrategia clave para diversificar rutas y reforzar la seguridad energética a medio plazo. A corto plazo, la economía mundial podría estabilizarse si se restablece el control sobre Ormuz, reduciendo la volatilidad de precios; a largo plazo, el desenlace dependerá de quién controle o reabra la vía y de la velocidad de desarrollo de rutas alternas.
Frenquently asked questions
– ¿Quiénes ganan con la subida del petróleo por la guerra en Oriente Medio?
Estados Unidos exporta más petróleo y derivados gracias a los precios altos. Rusia obtiene más ingresos por su petróleo. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos ganan dinero con oleoductos que evitan Ormuz. Las grandes petroleras fuera del Golfo también se benefician.
– ¿Quiénes pierden más con el cierre del Estrecho de Ormuz?
Iraq, Kuwait y Catar sufren más por tener pocas rutas. Países del Golfo sin oleoductos alternativos pierden exportaciones e ingresos. Irán pierde exportaciones por bloqueo naval.
– ¿Qué papel juegan los oleoductos alternativos de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos?
Los oleoductos permiten vender sin pasar por Ormuz. Protegen los ingresos de Arabia Saudita y de los Emiratos. Son caros y llevan años de construcción.
– ¿Cómo afecta esto a la economía de Estados Unidos?
EE. UU. vende más petróleo y derivados, ayudando a la economía mundial. Los beneficios llegan a inversores y a gobiernos estatales por impuestos y royalties.
– ¿Qué podría cambiar si Ormuz vuelve a abrir?
Si Ormuz se abre, los ganadores actuales podrían perder parte de sus ventajas. Los perdedores podrían recuperarse con mejores rutas y precios. La economía mundial podría estabilizarse con precios más bajos.